Las escenas son recreaciones visuales genéricas basadas en el contexto histórico. No representan retratos, edificios ni episodios documentados con exactitud fotográfica.
El Atlántico antes de la conquista
Fuerteventura en el horizonte europeo

Antes de 1402, las islas ya aparecían en rutas, relatos y cartas náuticas europeas. Navegantes y comerciantes mediterráneos y atlánticos habían establecido contactos esporádicos, y las expediciones de captura habían introducido violencia y esclavización antes de que comenzara una ocupación permanente.
En Fuerteventura vivían los mahos, una sociedad ganadera adaptada a la aridez, con asentamientos, espacios rituales y una organización territorial propia. La conquista no fue el «descubrimiento» de una tierra vacía, sino la imposición de un nuevo poder sobre una población insular existente.
1402
La expedición franco-normanda
Jean de Béthencourt y Gadifer de La Salle partieron de La Rochelle en 1402 con una expedición privada. Tras llegar a Lanzarote establecieron su base en Rubicón. La escasez de hombres y recursos, los conflictos internos y la necesidad de abastecimiento condicionaron toda la empresa.
Béthencourt buscó respaldo de Enrique III de Castilla y aceptó una relación de vasallaje. Así, una iniciativa señorial dirigida por nobles de origen francés quedó vinculada políticamente a la Corona de Castilla.
Salida desde La Rochelle y establecimiento en Lanzarote.
Búsqueda de apoyo castellano y tensiones entre los jefes expedicionarios.
Campañas y consolidación del dominio sobre Fuerteventura.
1404–1405
La conquista de Fuerteventura

La ocupación fue un proceso de entradas militares, búsqueda de recursos, contactos, acuerdos y resistencia. La población maho conocía el territorio y podía replegarse por barrancos, montañas y malpaíses; la expedición europea, pequeña y dependiente de Lanzarote, no controló la isla de una sola vez.
Las crónicas presentan a Guise y Ayose como dirigentes de dos ámbitos insulares. La tradición histórica los relaciona con Maxorata y Jandía, separados por La Pared. La organización exacta de esos territorios y el alcance de su autoridad siguen requiriendo una lectura prudente.

Resistencia
La desigualdad tecnológica no anuló la capacidad maho de evitar, negociar o combatir la penetración europea.

Recursos
Agua, ganado y conocimiento del terreno fueron decisivos para quienes habitaban la isla y para quienes trataban de ocuparla.

Relato parcial
Conocemos mejor la voz de los conquistadores que la de la sociedad sometida; la arqueología ayuda a corregir ese desequilibrio.
Un enclave interior
Betancuria durante la conquista

El valle ofrecía abrigo y acceso a recursos interiores. Durante la campaña se levantaron estructuras defensivas y de habitación que sirvieron para sostener la presencia europea. Las fuentes y la tradición vinculan el lugar a Jean de Béthencourt, de quien tomó su nombre.
No debe imaginarse todavía la villa monumental posterior. El primer núcleo habría sido pequeño, construido con materiales y técnicas disponibles, y relacionado con la logística militar, el poblamiento y la evangelización.
Patrimonio Cultural del Cabildo ↗Hacia 1405
Guise, Ayose y el final de la resistencia

El relato tradicional sitúa hacia 1405 el sometimiento y bautismo de Guise y Ayose. Este acto simboliza el fin del orden político indígena autónomo, aunque no convirtió de inmediato toda la isla ni eliminó de golpe las formas de vida anteriores.
La conversión religiosa estaba unida al nuevo poder señorial. Para la población indígena, aceptar el bautismo y los pactos pudo responder también a una situación límite: pérdidas humanas, presión militar, inseguridad y necesidad de supervivencia.
1402–1496
Fuerteventura dentro de la conquista de Canarias


Conquista señorial
Empresas dirigidas por particulares que ejercieron el dominio como señores bajo vinculación con la Corona. Incluyó Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro; La Gomera siguió un proceso más prolongado y complejo.

Conquista realenga
La Corona dirigió o contrató las campañas de Gran Canaria, La Palma y Tenerife. El ciclo terminó en 1496, casi un siglo después de la partida de Béthencourt y La Salle.
Después de 1405
Ruptura, adaptación y continuidad

La conquista produjo una ruptura política, religiosa y social. Se implantó un régimen señorial, avanzó la evangelización y llegaron colonos europeos. Parte de la población indígena murió, fue desplazada o esclavizada; otra parte sobrevivió, se bautizó y participó en la nueva sociedad.
La transformación no borró todo lo anterior. La adaptación ganadera, numerosos topónimos, conocimientos del territorio y parte de la población maho continuaron dentro de relaciones profundamente desiguales.
Betancuria se consolidó como centro político y religioso de la isla. Desde allí se organizó durante siglos un territorio marcado por la escasez de agua, la ganadería, el señorío y los contactos con otras islas y con la costa africana.